El sábado 27 de agosto fui al ciclo Música y Escena en el Centro Cultural Universitario dentro de la sala Miguel Covarrubias, fui con Eduardo, la función comenzaría a las 7:00 p.m. así que salí de mi casa a las 5:00 tome un camión hacia viveros y en Insurgentes tome el metro bus en la línea El Caminero, llegamos a las 6:45 p.m. y compramos los boletos en la taquilla y nos formamos. Dieron las 7, nos dijeron que había un retraso en la obra, entramos a la sala veinte minutos después, nos sentamos y la obra comenzó.
Casi todas las luces del escenario estaban apagadas pero se notaba que había una mujer sentada en una silla, de repente empezó a hablar en un idioma que supongo era francés su voz se escuchaba como un lamento y sus gestos no se distinguían solo se notaba su cuerpo encorvado, el suelo estaba lleno de agua, había lámparas pero no todas estaban encendidas y en las esquinas del escenario había recipientes blancos, levanto uno de estos y comenzó a untar el contenido en sus brazos, arriba del escenario había pantalla donde se veían los subtítulos de lo que ella decía.
Su voz era baja y como desgarrada, dijo que a ella le gustaba tener la piel blanca porque en el reflejo de los relojes parecía porcelana, su nombre era Ismene, en ciertos momentos su voz cambiaba de tono y ella comenzaba a cantar algo que se me imagino a la ópera, no hacía muchos movimientos, solo se encendían algunas luces de diferente color pero muy tenues, entonces por lo que yo entendí comenzó a hablar de su hermana Antígona que había muerto ahorcada, Ismene cree que su hermana decidió suicidarse porque su vida le parecía muy poco y se lamentaba de ser mujer, cuando la hallaron muerta Ismene la maquillo y la vistió de modo que se viera mejor que nunca. Antígona estaba comprometida con Hermon quien también murió pero no se dice de qué modo.
Después Ismene comienza a hablar de su vida antes y después de la muerte de Antígona, su casa sola y como se degradan las cosas. Ismene toma un vaso que está en otra esquina lleno de pintura roja y la unta en su cuerpo, en el transcurso de todas las cosas la intensidad y el color de algunas luces cambia pero en ningún momento queda totalmente iluminado se ven muchas sombras y reflejos en la pantalla que a veces parece ser el mar.
Entonces en el agua que está en el escenario se ve plasmado un escrito en griego que desaparece poco a poco. Durante toda la obra Ismene canta y habla en diferentes tonos.
Al final de la obra Ismene estaba en el piso, se apagaron las luces y todos comenzamos a aplaudir, ella se levantó y dio gracias.
Salimos de la sala y regresamos.
OPINIÓN PERSONAL
La obra me pareció emocionante aunque en algunos momentos no entendía bien lo que Ismene quería decir porque sus palabras eran un poco confusas. También me gustó mucho como se veía el escenario y la forma en que manejaba las cosas, el tono de su voz que parecía muy sereno y de repente era como un grito desesperado, transmitía calma pero al mismo tiempo emoción e incertidumbre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario